Leucemia

La leucemia linfática crónica (LLC) es un cáncer de la sangre caracterizado por la producción exagerada de linfocitos B. Los linfocitos B protegen al cuerpo contra gérmenes al producir proteínas llamadas anticuerpos.

En la LLC, los linfocitos B anormales infiltran progresivamente la médula ósea, los tejidos linfáticos (ganglios y bazo fundamentalmente) y otros órganos como por ejemplo el hígado. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son consecuencia de dicha infiltración que desplaza a los elementos normales de la sangre e impide el correcto funcionamiento de los órganos afectos. Adicionalmente, los linfocitos producidos no funcionan correctamente y no pueden cumplir su misión de defensa del organismo.

Habitualmente, la LLC afecta a personas mayores de 60 años y progresa muy lentamente. En más del 80% de los pacientes la LLC se diagnostica por una analítica rutinaria o de forma casual ya que suelen estar totalmente asintomáticos. En el resto de casos, los principales síntomas pueden ser: debilidad, adenopatías (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos) e infecciones repetidas. No es extraño que haya esplenomegalia (inflamación del bazo) o hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado) que pueden producir molestias abdominales. A diferencia de lo que ocurre en los linfomas, la fiebre, la sudoración nocturna y la pérdida de peso no son frecuentes (10%).

Para establecer el diagnóstico de LLC es suficiente el estudio de la sangre.

El pronóstico de un paciente con LLC es sumamente variable dependiendo de la presencia o ausencia de una serie de factores pronósticos como son: el estadio de la enfermedad, el tiempo de duplicación de la cifra de linfocitos, la presencia de determinadas alteraciones citogenéticas, y el incremento de determinados marcadores séricos.

El 5-10% de los pacientes con LLC sufren una evolución a una variedad agresiva de linfoma, denominada Síndrome de Richter, que requiere de tratamiento quimioterápico intensivo.

Los pacientes con una LLC en fase inicial no suelen requerir tratamiento durante años y pueden llevar una vida normal. Los criterios para iniciar tratamiento son la presencia de: síntomas sistémicos muy evidentes (fiebre, sudoración, pérdida de peso), adenopatías o esplenomegalia de gran tamaño que causen molestias, infecciones de repetición, aumento progresivo de la anemia y/o disminución progresiva de la cifra de plaquetas y tiempo de duplicación de los linfocitos muy rápido (menos de 12 meses). Los recuentos muy elevados de linfocitos no son, por si solos, criterio para iniciar el tratamiento.

Estos pacientes deberán recibir tratamiento con alguno de los múltiples esquemas quimioterápicos empleados en la actualidad. Ninguno de estos tratamientos permite la curación de la LLC, si bien las respuestas alcanzadas pueden mantenerse durante muchos años.

A diferencia de otras leucemias, la LLC no se suele tratar con un trasplante de progenitores hematopoyéticos debido a la avanzada edad de la mayoría de los pacientes. Con todo, los pacientes jóvenes con una LLC agresiva pueden beneficiarse de esta medida terapéutica si disponen de un donante compatible, al ser ésta la única terapéutica que permite curar la enfermedad.
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