El 31 de marzo se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Colon
La importancia de un abordaje integral para mejorar la supervivencia y la calidad de vida
El cáncer colorrectal será el tumor más diagnosticado en España en 2026, con más de 44.000 nuevos casos al año. A pesar de estas cifras, los especialistas recuerdan que se trata de uno de los cánceres con mayor probabilidad de curación si se detecta en fases iniciales.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Colon, expertos de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO) destacan la importancia de abordar esta enfermedad desde una perspectiva multidisciplinar, basada en una atención integral y coordinada entre todos los profesionales implicados en el proceso oncológico, entre los que se encuentran el cirujano, oncólogo médico, oncólogo radioterápico, radiólogo, digestivo, patólogo y biólogo molecular, entre otros.
Pero, además, este modelo de atención también integra disciplinas con sólida evidencia científica como la salud mental, la fisioterapia, la actividad física y la nutrición a través de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO. El objetivo es diseñar un tratamiento personalizado teniendo en cuenta las características del tumor, la situación clínica del paciente y sus preferencias. Este enfoque integral no solo busca aumentar la supervivencia, sino también mejorar la calidad de vida del paciente durante y después del tratamiento.
Diagnóstico precoz: la herramienta más eficaz contra el cáncer colorrectal
Uno de los principales problemas del cáncer de colon es que en muchas ocasiones no presenta síntomas en fases iniciales, lo que retrasa el diagnóstico. “Cuando aparecen señales de alerta, estas pueden incluir dolor abdominal, cambios en el hábito intestinal, sangrado en heces o pérdida de peso inexplicable”, explica el Dr. Marcos Melián Sosa, médico adjunto del Servicio de Oncología Médica del IVO.
Por este motivo, los especialistas insisten en la importancia de los programas de cribado mediante el test de sangre oculta en heces a partir de los 50 años. Esta prueba permite detectar pequeñas cantidades de sangre no visibles y, en caso de resultado positivo, realizar una colonoscopia para confirmar el diagnóstico o extirpar pólipos antes de que se transformen en cáncer.
Los expertos recuerdan que la participación en estos programas permite detectar la enfermedad en fases iniciales, cuando el porcentaje de curación puede alcanzar el 90%.
Factores de riesgo y prevención: el papel de los hábitos de vida
Junto al envejecimiento, existen factores directamente vinculados con el incremento de la incidencia del cáncer colorrectal como son la dieta, la predisposición genética y los hábitos de vida no saludables. Como explican desde el IVO, una ingesta elevada de carnes rojas y procesadas, combinada con un bajo consumo de fibra y cereales integrales, así como el hábito de fumar y beber alcohol, se asocian con un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.Por el contrario, adoptar una dieta mediterránea, rica en fibra, frutas y verduras, junto con la ingesta regular de lácteos y la práctica habitual de ejercicio físico, tiene un efecto protector frente al desarrollo del cáncer colorrectal.

El impacto emocional del cáncer: psiquiatría y psicooncología
El diagnóstico de cáncer colorrectal supone un fuerte impacto emocional tanto en el paciente como en su entorno. Ansiedad, miedo, incertidumbre o tristeza son reacciones habituales que pueden aparecer en cualquier fase de la enfermedad.
Desde el área de Psiquiatría de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO, María del Cerro Arastey explica que el papel de la psiquiatría oncológica es fundamental dentro del equipo multidisciplinar: “El psiquiatra oncológico atiende la dimensión mental y emocional del cáncer, evaluando y tratando trastornos como depresión, ansiedad o insomnio, además de acompañar al paciente en el impacto del diagnóstico y ayudarle a desarrollar estrategias de afrontamiento”, señala.
Además, subraya que el abordaje emocional también influye en el tratamiento médico:
“El apoyo psicológico y psiquiátrico mejora la adherencia a los tratamientos oncológicos y la calidad de vida del paciente y su entorno familiar durante todo el proceso de la enfermedad”.
Por su parte, la psicóloga Ana García-Conde Benet subraya la necesidad de ofrecer una intervención psicológica en todas las fases de la enfermedad: “El cáncer colorrectal no solo afecta al cuerpo, sino también a la identidad, las relaciones y el proyecto de vida del paciente. Nuestro trabajo es reducir el sufrimiento emocional, ayudar a afrontar la enfermedad y mejorar la calidad de vida en todas las etapas, desde el diagnóstico hasta la supervivencia o el final de la vida”, explica.
La especialista añade que muchos pacientes deben afrontar cambios importantes derivados de la cirugía o los tratamientos: “Cuando existe una ostomía, pueden aparecer sentimientos de vergüenza, alteración de la imagen corporal o miedo al rechazo que hacen que el paciente se pueda sentir estigmatizado. El apoyo psicooncológico ayuda a integrar estos cambios y a recuperar la autoestima y la vida social”.
Fisioterapia oncológica: recuperar la funcionalidad
El tratamiento del cáncer colorrectal puede provocar secuelas físicas como fatiga, dolor, neuropatías o disfunciones del suelo pélvico. En este contexto, tal y como explica Elisa Bañuls Sendra, fisioterapeuta de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO, la fisioterapia oncológica juega un papel clave a lo largo de todo el proceso: antes del tratamiento para preparar al paciente (prehabilitación), después de la cirugía para prevenir complicaciones y durante los tratamientos sistémicos para reducir la fatiga y mantener la capacidad funcional. “Nuestro objetivo es restaurar, mejorar y mantener la capacidad funcional del paciente, así como prevenir y tratar los efectos secundarios derivados de la enfermedad y sus tratamientos, mejorando su independencia, bienestar y calidad de vida”, señala.
Papel de la nutrición en el cáncer colorrectal
Una alimentación adecuada desempeña un papel fundamental tanto en la prevención del cáncer colorrectal como durante el tratamiento y la recuperación posterior. En este sentido, desde el área de Nutrición de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO, Iulia Scorojanu explica que la nutrición no solo influye en la prevención, sino también en la evolución de la enfermedad: “Una alimentación adecuada ayuda a mantener la masa muscular, mejorar la tolerancia a los tratamientos y preservar la calidad de vida del paciente. Una dieta rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, junto con un consumo bajo de carnes rojas y procesadas, se asocia a un menor riesgo de cáncer colorrectal. Estos patrones alimentarios favorecen un tránsito intestinal regular y contribuyen al equilibrio del microbiota intestinal, un factor cada vez más reconocido en la regulación de la inflamación, la inmunidad y la salud del colon”, explica.
Además, es fundamental prestar atención a la composición corporal. El exceso de grasa visceral se asocia a un mayor estado inflamatorio y a un peor pronóstico en distintos tipos de cáncer, incluido el colorrectal. Por otro lado, mantener una adecuada masa muscular contribuye a mejorar la respuesta a los tratamientos y a preservar la funcionalidad y la autonomía del paciente.
En la Consulta de Nutrición Oncológica del IVO, las dietistas-nutricionistas especializadas realizan una valoración individualizada del estado nutricional y de la composición corporal de cada paciente. La intervención nutricional se adapta a la fase de la enfermedad, al tipo de tratamiento y a la sintomatología digestiva, con el objetivo de prevenir y tratar la malnutrición, mantener la masa muscular, favorecer un adecuado funcionamiento intestinal y mejorar el bienestar global.
Papel de actividad física en el cáncer colorrectal
El ejercicio físico oncológico es aquel ejercicio planificado, dirigido y supervisado por un profesional cuyos objetivos son mejorar la calidad de vida, prevenir y/o mitigar los efectos secundarios de la enfermedad y los tratamientos, mejorar la tolerancia a los mismos y aumentar la supervivencia en el cáncer colorrectal.
En la unidad de Actividad Física y Oncología del IVO se desarrollan programas de ejercicio físico supervisados por un profesional especializado (licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte), y basados en la evidencia científica. Como explica María Elena García Roca, especialista en actividad física oncológica “realizar ejercicio físico antes, durante y después de un cáncer colorrectal conlleva múltiples beneficios ya que disminuye la astenia y la fatiga, mejora la composición corporal, fortalece el sistema inmunitario, mejora el síndrome metabólico, aumenta la biogénesis mitocondrial, reduce los dolores osteoarticulares, previene la cardiotoxicidad, mejora la calidad de vida y aumenta la supervivencia”, añade.


