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Cáncer de Cuello Uterino o Cérvix

Doctores Oliete, Romero, Santos, Badía y Piñero 02

26 de marzo: Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino o Cérvix

Cada año, miles de mujeres en España reciben un diagnóstico que, pese a su baja incidencia, sigue siendo un desafío importante para la salud pública: el cáncer de cérvix. Según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2026 se detectarán 2.760 nuevos casos en el país. Aunque a nivel global es la cuarta neoplasia más frecuente entre las mujeres, en España la situación es diferente: gracias a los programas de cribado y a la extensión de la vacunación, la incidencia se ha reducido hasta situarlo entre los tumores poco frecuentes.

Detrás de la gran mayoría de estos diagnósticos se encuentra el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual que afecta a hombres y mujeres y es responsable de casi la totalidad de los casos de cáncer de cuello de útero. La exposición al virus es prácticamente universal: más del 80% de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con él a lo largo de su vida. De ellas, un 0,1 % de los casos desembocará en un tumor cervical. Como explican desde la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO), esta realidad pone de relieve la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y la vacunación como pilares fundamentales para controlar una enfermedad que, en gran medida, es evitable.

Vacuna y programas de cribado: una combinación que salva vidas

El cáncer de cérvix suele desarrollarse lentamente y, en sus etapas iniciales, muchas veces no produce síntomas. Por eso son tan importantes las revisiones ginecológicas periódicas, como la citología y la prueba de VPH, recuerda la Dra. Badía, médica adjunta del Servicio de Ginecología del IVO. Cuando la enfermedad progresa, los signos se vuelven más evidentes: sangrado vaginal anormal tras relaciones sexuales, entre periodos o después de la menopausia, flujo vaginal con mal olor, dolor pélvico y molestias durante las relaciones sexuales. Detectar estos síntomas a tiempo es crucial para mejorar los resultados del tratamiento.

El Dr. Piñero, jefe del Servicio de Ginecología del IVO, refuerza el mensaje: “La vacunación, junto con los controles citológicos y la toma de muestras para detectar el virus, constituye la estrategia más eficaz para prevenir y diagnosticar este cáncer de manera temprana. Cuanto antes se detecta, más opciones de tratamiento existen y mejores son los pronósticos”. En cifras: la vacuna contra el VPH puede reducir hasta un 87% el riesgo de desarrollar cáncer de cérvix.

La Comunidad Valenciana cuenta con un programa poblacional de cribado dirigido a mujeres de entre 25 y 65 años, que permite detectar de manera temprana lesiones de alto riesgo o la presencia de cáncer de cérvix en la población diana. Las mujeres más jóvenes (25-29 años) se someten a citología cada tres años, salvo las vacunadas antes de los 15 años a quienes se invita a realizarse una prueba de VPH mediante el “kit de autotoma” a los 30 años. Las mujeres de 30-65 años reciben en su domicilio el ”kit de autotoma” para recoger una muestra en casa que se envía al centro de salud y se analiza en busca del VPH de alto riesgo. Cuando se detectan alteraciones, las pacientes son citadas para evaluaciones adicionales, garantizando un seguimiento completo y oportuno.

Tratamientos a la vanguardia: cirugía, radioterapia e inmunoterapia

“El principal tratamiento sigue siendo la cirugía, que puede combinarse con radioterapia y quimioterapia según el estadio del tumor”, explica el Dr. Piñero. Cada caso se evalúa en el Comité de Tumores del IVO, donde un equipo multidisciplinar diseña la estrategia más adecuada.

La cirugía robótica aplicada a la oncología ginecológica ofrece mayor precisión, recuperación más rápida y menor dolor postoperatorio. En 2025, de 18 mujeres atendidas con cáncer de cérvix, 13 fueron intervenidas mediante cirugía robótica o combinada con laparotomía. “Siempre que sea posible, se priorizan técnicas que preserven la fertilidad, como la conización cervical o la traquelectomía radical; en tumores avanzados, recurrimos a la histerectomía radical con preservación nerviosa para evitar complicaciones urinarias y digestivas”, explica el Dr. Piñero.

En cuanto a los tratamientos sistémicos, el Dr. Romero, médico adjunto del Servicio de Oncología Médica del IVO, destaca la incorporación de la inmunoterapia en primera línea de enfermedad avanzada, junto con quimioterapia y antiangiogénicos. “Estamos cerca de utilizar fármacos que actúan como un ‘caballo de Troya’ en las células malignas, liberando quimioterapia directamente sobre el núcleo de ADN. También se estudia su aplicación en tumores localizados con radioterapia externa y quimioterapia semanal, mejorando la eficacia incluso en situaciones potencialmente curativas”, añade.

Sobre la radioterapia, el Dr. Santos, médico adjunto del Servicio de Oncología Radioterápica del IVO, explica su desarrollo en dos etapas: primero, radioterapia externa pélvica combinada con quimioterapia; y, en una segunda fase, braquiterapia interna, que aplica la fuente radiactiva directamente sobre el tumor para optimizar la dosis y proteger los órganos sanos circundantes. Los efectos secundarios más comunes incluyen alteraciones digestivas, molestias urinarias y fatiga generalizada.

Unidad de Diagnóstico Precoz IVO

Conscientes de la importancia de la prevención, desde 1982 el IVO cuenta con una Unidad de Diagnóstico Precoz en cáncer ginecológico, orientada a detectar tumores de cuello uterino en sus etapas iniciales. Solo en 2025, la unidad realizó más de 3.800 revisiones.

Bienestar integral oncológico: acompañamiento físico y emocional

Cuidar y acompañar al paciente a lo largo de todo el proceso oncológico, adaptando la atención a cada momento y circunstancia, ha sido una de las señas de identidad del IVO durante sus 50 años de trayectoria.

En este marco, la Unidad de Bienestar Oncológico ofrece una atención integral coordinada con el resto de tratamientos y profesionales implicados, con un modelo de atención compartida que mejora la calidad de vida del paciente y de su entorno mediante un enfoque que integra disciplinas con sólida evidencia científica: salud mental, fisioterapia, actividad física y nutrición.

Como explica la Dra. Oliete, responsable de la Unidad, “en el caso del cáncer de cérvix las necesidades varían según el momento de la enfermedad y el perfil de cada paciente; las intervenciones son individuales y se adaptan a cada mujer y situación”. Para ello, la unidad diseña planes personalizados que combinan consultas individuales con actividades grupales orientadas a fomentar la comunicación y el apoyo mutuo.

Cincuenta años de avances en la prevención y el tratamiento del cáncer de cérvix

La evolución del cáncer de cérvix en las últimas cinco décadas refleja los grandes avances logrados por la oncología en prevención y tratamiento. Como recuerda la Dra. Badía, “desde la citología en los años 70, pasando por la identificación del virus del papiloma humano (VPH) como causa principal en los 80 y 90, hasta la vacunación masiva desde 2006, hemos transformado la prevención. Hoy es uno de los tumores más prevenibles gracias a la ciencia, la vacunación y los programas de cribado”.

Los últimos años han marcado un avance significativo en el tratamiento quirúrgico del cáncer de cérvix gracias a la incorporación de la cirugía robótica. “Esta tecnología de vanguardia permite una mayor precisión, mejor visualización y un abordaje mínimamente invasivo, lo que se traduce en intervenciones más seguras y una recuperación más rápida para las pacientes. Estos progresos consolidan un nuevo estándar en la práctica quirúrgica y abren la puerta a mejores resultados clínicos”, indica el Dr. Piñero.

Los avances también han sido significativos en el ámbito del tratamiento. En este sentido, el Dr. Santos destaca que la braquiterapia ha alcanzado niveles de precisión impensables hace 40 años: “Hemos pasado de técnicas manuales con hospitalizaciones prolongadas a braquiterapia de alta tasa de dosis, adaptativa y prácticamente ambulatoria. Esto permite tratar tumores voluminosos y respetar al máximo la anatomía de cada paciente”.

A estos progresos se suma una mejor comprensión del comportamiento de los tumores y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. Para el Dr. Romero, los avances más relevantes incluyen el diagnóstico más preciso y la cirugía menos agresiva. “La incorporación de quimioterapia, inmunoterapia y fármacos diana ha mejorado la supervivencia, doblándola en algunos ensayos en los que hemos participado, como GOG240 y BEATTcc”.

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