Hace 50 años, en el corazón de Valencia, prendió una chispa. Y con ello, arrancó una promesa.
Un camino hecho de preguntas y esperanzas. De batas blancas y miradas firmes.
Avanzamos con pasos pequeños, pero también dimos saltos imposibles.
Vimos células hablar en silencio. Encontramos la luz en un microscopio y también en los ojos de quienes nunca se rinden.
Pero no todo era ciencia. Ni hoy tampoco lo es.
Es el temblor de una mano que se agarra fuerte, es un abrazo que calma sin decir palabra, es volver a empezar, una y otra vez, sin dejar de intentarlo.
Es poner el alma en cada mirada, en cada cuidado, en cada vida que acompañamos.
Por eso, miramos al futuro ilusionados, convencidos de seguir creyendo, buscando, curando, acompañando.
Y es que mientras haya una esperanza, aunque sea diminuta, la abrazaremos con todo. Como hacemos siempre, desde hace ya 50 años.
En todo este tiempo nos hemos entregado en cuerpo y alma a más de 200.000 pacientes.
GRACIAS A TODOS LOS QUE NOS HABÉIS ACOMPAÑADO.
IVO. 50 años en cuerpo y alma contra el cáncer.


