¿Qué es el cáncer?

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es una alteración biológica y genética de las células que componen los tejidos de nuestros órganos. El crecimiento descontrolado de células puede dar lugar a un tumor o nódulo. Se trata de una masa de tejido no necesario y será benigno si no invade ni destruye otros órganos. Este tipo, en general, suele extirparse sin complicaciones y no se vuelve a reproducir. Si las células que se dividen descontroladamente, además mutan, se produce la carcinogénesis.

Entonces, pueden adquirir la capacidad de invadir tejidos y órganos alrededor o de trasladarse a través de los vasos sanguíneos o el sistema linfático y proliferar en otras partes del organismo lo que se denomina metástasis. En cualquiera de estos casos, el tumor será maligno y estaremos ante un cáncer.

El cáncer afectará a uno de cada tres hombres y a una de cada cuatro mujeres a lo largo de la vida.

Cada año se diagnostican en España 20.000 casos de cáncer de pulmón, 16.000 de cáncer de mama y 22.000 de cáncer de colon. En total, 58.000 nuevos casos de estos tres tipos de tumores, que cada año ven incrementadas sus tasas de supervivencia.

En el IVO el paciente es el centro en torno al cual se mueven todos los especialistas quienes, a través de los comités de tumores mantienen un alto nivel de comunicación y deciden los mejores tratamientos para actuar contra el cáncer en cada caso concreto . Este concepto integral hace que el paciente reciba durante el proceso un trato mucho más ágil, eficaz y humano.

Según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, entre el 75 y 80% de las afecciones cancerígenas tienen su causa en agentes externos que alteran el organismo. Suelen ser hábitos de vida que pueden modificarse, como el consumo de tabaco y alcohol o la dieta, para reducir las probabilidades de enfermar.

Hay que tener en cuenta que sólo un 5-7% de las afecciones oncológicas se deben a la predisposición genética. Es decir, a que se hereden genes ya alterados que actuarán sobre las células distorsionando su división. En estos casos, hay más probabilidades y es necesario menos tiempo de exposición a factores de riesgo para que se desarrolle un cáncer.

En torno al 20-25% restante de las enfermedades oncológicas tiene un origen que los expertos investigan todavía. Se cree que son debidas a mutaciones espontáneas de los genes o la acción de agentes carcinógenos. Generalmente, han de estar en contacto durante años con el organismo para que se produzcan las mutaciones celulares necesarias (entre 4 y 6) que derivan en el cáncer. De ahí que, a mayor edad, aumente el porcentaje de enfermos oncológicos. Pueden ser agentes físicos, químicos o biológicos:

• Los agentes físicos pueden venir de accidentes nucleares, radiaciones ionizantes (Rayos X), radiaciones no ionizantes (rayos ultravioletas del sol) y gas radón (emana del uranio que se encuentra en algunos suelos y rocas).

• Los agentes químicos pueden entrar en contacto con el individuo en actividades industriales. Dependerá de la dosis y el tiempo de exposición para que pueda propiciarse la enfermedad. Algunas sustancias cancerígenas son el amianto, arsénico, benceno, cadmio, mercurio, níquel, plomo, hidrocarburos clorados y naftilamina.

• Respecto a los agentes biológicos, se estima que el 18% de afecciones oncológicas se deben a infecciones persistentes por virus, bacterias y parásitos. Esto ocurre en el caso del virus del papiloma humano y el cáncer del cuello uterino, en el del virus de la hepatitis B y el cáncer de hígado, así como en el del helicobacter pylori y el cáncer de estómago.

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Las afecciones oncológicas, en su inicio, no causan dolor. Sin embargo, un diagnóstico a tiempo puede evitar su desarrollo. Los síntomas que detallamos pueden deberse a cualquier otra enfermedad, pero también al cáncer. Si siente alguno de ellos, acuda a su médico de cabecera:

  • Un engrosamiento o bulto en cualquier parte del cuerpo
  • Un lunar nuevo o cambio en el aspecto de alguno preexistente
  • Una llaga que no sana
  • Ronquera o tos que no cesa
  • Cambios en sus hábitos urinarios o intestinales
  • Malestar después de comer
  • Dificultad para tragar los alimentos
  • Aumento o pérdida de peso sin razón conocida
  • Sangrado o secreción inusual
  • Debilidad o cansancio

El coste medio por paciente en el tratamiento de enfermedades oncológicas se sitúa entre los 20.000 y los 50.000 euros.